En 1988, un año después del establecimiento como Parque Natural de las tierras que lo rodean, se comenzó la reconstrucción del Cortijo del Aire. Fue un trabajo duro que curtió a los que participaron en la dura climatología local.

El mar y el desierto, que se juntan en el valle de los Escullos, fueron el telón de fondo de todos los trabajos . Con todo, al año siguiente ya empezó a funcionar como casa rural. En un principio de un modo muy familiar, contando sobretodo con visitas de amigos, para después ir evolucionando hacia su verdadera vocación: Un espacio abierto en el que los visitantes no se sintieran como tales, sino como partícipes de un lugar creado para disfrutar de la vida, un lugar cálido y habitado que no tiene la frialdad de las instalaciones hoteleras convencionales.