El buen funcionamiento de cuantas convocatorias se han llevado a cabo en el Cortijo del Aire es una sólida prueba de las capacidades de este enclave privilegiado. Talleres de dibujo, fotografía o yoga; Grupos organizados; Reuniones de trabajo; Reposos activos; Equipos de rodaje; etc. Todas estas actividades de grupo se han beneficiado de la magia de este lugar.

Como muestra de esta magia, se puede citar el idilio que mantiene con el Cortijo del Aire el consagrado músico madrileño Rosendo Mercado, quién ha grabado a la sombra de los gruesos muros del Cortijo tres de sus discos. En cada una de estas ocasiones, el equipo de músicos y técnicos se vió cómodamente alojado en las dependencias del cortijo, mientras que el amplio salón principal se convirtió en un enorme estudio de grabación. Los resultados de estas experiencias se cuentan por éxitos comerciales y un imborrable recuerdo permanece impreso en todos aquellos que participaron en cada uno de los proyectos.